CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES

En la Bahía de San Antonio, científicos del CONICET investigan estructuras microbianas clave para interpretar ambientes antiguos

Un estudio pionero revela cómo las mareas extremas influyen en el desarrollo de estas estructuras y abre nuevas herramientas para reconstruir la historia geológica y paleontológica de la región.


Martín Rogel y Maximiliano Rodríguez en trabajo de campo. Foto: gentileza científico.
Este es el primer estudio que describe en detalle las matas microbianas y sus estructuras en la Bahía de San Antonio Este. Foto: gentileza Rodríguez.
Bahía de San Antonio Este, en la costa de Río Negro. Foto: gentileza Rodríguez.
Este es el primer estudio que describe en detalle las matas microbianas y sus estructuras en la Bahía de San Antonio Este. Foto: gentileza Rodríguez.
Bahía de San Antonio Este, en la costa de Río Negro. Foto: gentileza Rodríguez.
Martín Rogel y Débora Campetella en trabajos de campo. Foto: gentileza Rodríguez.
Este es el primer estudio que describe en detalle las matas microbianas y sus estructuras en la Bahía de San Antonio Este. Foto: gentileza Rodríguez.
Martín Rogel y Maximiliano Rodríguez en trabajo de campo. Foto: gentileza científico.

Este es el primer estudio que describe en detalle las matas microbianas y sus estructuras en la Bahía de San Antonio Este, en la costa de Río Negro, y está liderado por Maximiliano Rodríguez, becario posdoctoral del CONICET en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN). La investigación aporta una clave fundamental: muestra cómo el régimen de mareas -en este caso, particularmente extremo, con diferencias de nivel que pueden superar los 9 metros- influye de manera directa en la formación de estas estructuras. Esto las convierte en indicadores de gran valor para interpretar ambientes del pasado, incluso millones de años.

“Una de las tareas más complejas en geología es reconstruir cómo eran los ambientes del pasado, ya que la información disponible suele ser limitada. En ese contexto, las matas microbianas resultan especialmente valiosas por su alta capacidad de preservación en el registro fósil, lo que permite que sus estructuras perduren durante millones de años. En este trabajo, por ejemplo, identificamos estructuras que anteriormente se atribuían exclusivamente a eventos extremos, como tormentas o huracanes, pero que ahora sabemos que también pueden formarse en ambientes con regímenes de mareas muy intensas”, explica Rodríguez, primer autor del artículo publicado en la revista Sedimentology.

El científico indica que esto modifica la manera en que se interpretan ciertos depósitos antiguos, lo que permite reconstruir con mayor precisión los ambientes del pasado. Además, su relevancia no se limita al ámbito geológico, sino que también es clave para la paleontología. En los últimos años se ha observado que muchos sitios con huellas de dinosaurios presentan matas microbianas en los sedimentos, que contribuyeron a estabilizar el sustrato y favorecen la preservación de las pisadas, permitiendo que se conserven a lo largo de millones de años.

¿Qué son las matas microbianas?

Las matas microbianas son comunidades de microorganismos, como bacterias, cianobacterias y algas microscópicas, que se desarrollan sobre la superficie del sedimento. Crecen en capas extremadamente delgadas, de apenas milímetros de espesor, generando un recubrimiento en la superficie.

Aunque sus componentes no se distinguen a simple vista, en conjunto pueden extenderse sobre grandes superficies y desempeñar un papel clave en la dinámica del sedimento, influyendo en su estabilidad y en los procesos que modelan el ambiente.

Las estructuras sedimentarias

"Se producen cuando el sedimento colonizado por matas microbianas interactúa con procesos naturales -como las corrientes generadas por las mareas-, dando lugar a deformaciones en el sustrato conocidas como estructuras sedimentarias inducidas por actividad microbiana. Son especialmente relevantes porque muchas de estas estructuras solo se forman en presencia de microorganismos. En ese sentido, funcionan como una especie de 'firma' o evidencia directa de que hubo vida microbiana actuando en ese ambiente", detalla el geólogo.

El área seleccionada para el estudio corresponde a un sector de la bahía relativamente protegido del mar abierto. Esta condición atenúa el oleaje y favorece un entorno más estable. Es decir, en este tipo de ambientes, más tranquilos, se generan las condiciones ideales para el desarrollo de matas microbianas.

Por otro lado, el trabajo de campo combinó distintas técnicas. Se instalaron sensores para registrar el comportamiento de la marea en el sitio: la frecuencia de inundación, la altura que alcanza el agua, así como las variaciones de temperatura y la velocidad de las corrientes.

Además, se relevaron las estructuras directamente en el terreno y su orientación, se realizaron vuelos con dron para obtener imágenes aéreas y analizar su distribución en la planicie, y se tomaron muestras de sedimento para estudiar su composición. En conjunto, se trata de un abordaje que integra observación directa, herramientas tecnológicas y análisis de laboratorio.

La importancia del estudio de estas estructuras

"Su presencia revela condiciones ambientales muy específicas, poco frecuentes en la mayoría de los entornos costeros. Además, comprender cómo se forman en la actualidad permite proyectar ese conocimiento hacia distintas áreas: desde la geología y la biología hasta posibles aplicaciones en problemáticas ambientales", concluye Rodríguez.

Referencia bibliográfica:

Rodriguez, M.N., Cuadrado, D.G., Campetella, D.M., Rogel, M.N. and Maisano, L. (2026), Microbially induced sedimentary structures (MISS) in the macrotidal sand flats of the San Antonio Este Bay, Argentina. Sedimentology.
DOI: https://doi.org/10.1111/sed.70104

Por Nahuel Aldir – Área de Comunicación CONICET Patagonia Confluencia